domingo, 26 de abril de 2015

¿Los científicos rezan?

Esta reflexión viene de una conversación que tuve hace poco con una amiga respecto a las creencias religiosas.

Enero 19, 1936
Querido Dr. Einstein,
En nuestra clase dominical ha surgido la siguiente duda ¿los científicos rezan? Todo empezó porque nos preguntamos si podíamos tanto en la ciencia como en la religión. Estamos escribiendo a varios científicos y hombres importantes para intentar respondernos la pregunta.
Nos sentiremos profundamente honrados si usted nos responde: ¿los científicos rezan? ¿para qué rezan?
Nos encontramos en la clase de sexto grado a cargo de la señorita Ellis.
 Respetuosamente,
Phyllis

24 de enero, 1936
Querida Phyllis,
Deseo contestar tu pregunta de la manera más simple posible. Aquí está:
Los científicos creemos que cada acontecimiento, incluyendo los relativos a los seres humanos, se deben a la naturaleza. Por ellos un científico no puede inclinarse a creer que el curso de los eventos puede estar influido por una oración, esto es, por un deseo manifestado de manera sobrenatural.
Sin embargo debemos acordar que nuestro conocimiento actual de estas fuerzas es imperfecto, entonces al final, la creencia en la existencia de un espíritu depende de un tipo de fe. Tal creencia permanece extendida incluso en los logros actuales de la ciencia.  
Pero también, todos los que están seriamente involucrados en el seguimiento de la ciencia se convencen de que algún espíritu se manifiesta en las leyes del universo, uno que es vástamente superior al hombre. De esta manera seguir a la ciencia lleva a un sentimiento religioso especial que es mucho muy diferente de la religiosidad de alguien más ingenuo.
Saludos cordiales,
tu A. Einstein

Texto tomado de la publicación "Querido profesor Einstein", de la editorial gedisa

1 comentario:

JOSÉ LUIS MORANTE dijo...

Querido Chisme, me ha encantado la conversación. Yo soy de letras, pero la ciencia siempre tiene ese puntillo curioso de conocer todas las respuestas. las letras preguntan; las ciencias responden. un fuerte abrazo.